domingo, 28 de abril de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
¿Cómo un partido político puede demostrar una nueva sensibilidad?
Tomas Hirsch responde la pregunta en Àgora Humanista. Video completo: http://youtu.be/pntrcSo1X9c Una reflexión sobre el modo de hacer política en los nuevos tiempos.
Etiquetas:
Videos
domingo, 21 de abril de 2013
Rafael Correa critica la criminal ley hipotecaria española
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, agradeció este
viernes en Madrid el apoyo brindado por los emigrantes ecuatorianos a su
candidatura en las elecciones.
Correa
ha realizado en la última semana una gira por Europa, en la que ha
visitado Alemania, Italia y España, para agradecer a los emigrantes
ecuatorianos su apoyo en las elecciones generales y presidenciales del
pasado mes de febrero, al tiempo que se ha reunido con diversas
asociaciones empresariales para impulsar las inversiones en Ecuador.
Durante un acto celebrado este viernes en Madrid, Correa destacó el apoyo conseguido en Europa, y especialmente en España, donde el 85 por ciento de los emigrantes votaron por los candidatos de la formación gobernante y por el propio mandatario. Además, ha indicado que en Ecuador consiguieron la victoria en las 33 de las 34 circunscripciones del país, lo que les ha brindado el 73 por ciento de los votos en la Asamblea.
“El mayor logro es haber recuperado la esperanza del pueblo”, afirmó el mandatario, “nuestra mejor carta de presentación es la transformación del país en seis años”. “En Ecuador ya no gobierna la oligarquía, o los medios de comunicación o la burocracia internacional. Ahora manda el pueblo”, añadió.
El presidente ecuatoriamo recordó la crisis de 1999 en Ecuador (corralito bancario) que provocó que miles de personas tuvieran que emigrar del país por el “liberalismo fundamentalista” que desregularizó los mercados en la década de 1990. “Igual que sucede en Europa, hicieron pagar a los depositantes”, denunció. “Las sociedades deben regular el mercado. Nosotros no somos un mercado, somos una nación, un país digno”.
EP
Durante un acto celebrado este viernes en Madrid, Correa destacó el apoyo conseguido en Europa, y especialmente en España, donde el 85 por ciento de los emigrantes votaron por los candidatos de la formación gobernante y por el propio mandatario. Además, ha indicado que en Ecuador consiguieron la victoria en las 33 de las 34 circunscripciones del país, lo que les ha brindado el 73 por ciento de los votos en la Asamblea.
“El mayor logro es haber recuperado la esperanza del pueblo”, afirmó el mandatario, “nuestra mejor carta de presentación es la transformación del país en seis años”. “En Ecuador ya no gobierna la oligarquía, o los medios de comunicación o la burocracia internacional. Ahora manda el pueblo”, añadió.
Ley hipotecaria criminal
Por otro lado, Correa se refirió a la “criminal e inmoral” ley hipotecaria que está perjudicando a muchas familias en España. “Todo nuestro apoyo a frenar tanto abuso”, comentó. El presidente indicó que en España “se están cometiendo los mismos errores” que se cometieron en los países latinoamericanos en tantas crisis que ha pasado el subcontinente. “Nos conocemos perfectamente la historia”, reconoció.
El presidente ecuatoriamo recordó la crisis de 1999 en Ecuador (corralito bancario) que provocó que miles de personas tuvieran que emigrar del país por el “liberalismo fundamentalista” que desregularizó los mercados en la década de 1990. “Igual que sucede en Europa, hicieron pagar a los depositantes”, denunció. “Las sociedades deben regular el mercado. Nosotros no somos un mercado, somos una nación, un país digno”.
EP
Etiquetas:
Noticias
sábado, 6 de abril de 2013
Enric Durán en "Carne Cruda 2.0"
Enric Duran, el activista que "robó" medio millón de euros a los bancos
para destinarlos a fines sociales y que está en busca y captura, concede
a Carne Cruda 2.0 su primera entrevista desde la clandestinidad.
Además, nos visita Nacho Vegas para hablarnos de su último proyecto, "La
vida es dulce", un homenaje musical al cine de Mike Leigh
Etiquetas:
Entrevistas
miércoles, 27 de febrero de 2013
Un mundo nuevo se está mostrando
Etiquetas:
Videos
domingo, 24 de febrero de 2013
Revolución o Estado
A lo largo de la historia de
la humanidad han existido numerosas formas de organización social. Desde las
primitivas formas tribales hasta los grandes imperios y civilizaciones. Tenemos
ciudades-estado, condados, feudos, nomadismo, estados-nación, para-estados,
democracias, dictaduras, monarquías, etc.
Ya, en los primeros homínidos, hace varios millones de años, encontramos distintos tipos de relaciones de intercambio entre los individuos. La organización social no es una exclusividad del hombre. Se puede observar en otras especies.
Pero el ser humano, además de ser social, es un ser histórico. Tener historia significa que, cuando uno nace, se encuentra con un mundo constituido por instituciones, objetos, valores, costumbres, transmitidos a lo largo de generaciones. Ese “paisaje humano”, que forma parte de uno al nacer, no es algo terminado sino que, por el contrario, está en constante evolución merced a la propia intencionalidad humana.
Historia es cambio ¿Pero que es lo que motiva el cambio? No diremos que el motor de la historia es Dios, la Voluntad, el Espíritu o el Modo de Producción. Afirmaremos, con mayor humildad, que lo que moviliza la intención humana es alejarse de lo que le produce dolor o contrariedad y aproximarse a lo que le produce placer o reconforta.
Pero la historia también es proyección. La previsión de mi posible contrariedad futura condiciona mi acción presente y la lectura que hago de mi pasado. Respecto a los conjuntos humanos no es sólo por el hecho de tener una misma historia que se configuran los pueblos sino, sobre todo, por el futuro común al cual se aspira, por el proyecto conjunto que se comparte.
En palabras del pensador argentino Silo[1], lo que define a una nación es el reconocimiento mutuo que establecen entre sí las personas que se identifican con similares valores y que aspiran a un futuro común y ello no tiene que ver ni con la raza, ni con la lengua, ni con la historia (…) Una nación puede formarse hoy, puede crecer hacia el futuro o fracasar mañana y puede también incorporar a otros conjuntos a su proyecto.[2]
El Estado-nacional fue una forma de organización social creada hace apenas 300 años que sirvió para trasladar el poder absolutista de las monarquías feudales a un nuevo monopolio administrativo acorde al sistema económico consolidado tras la Revolución industrial. El Estado intervenía en nombre de los ciudadanos sometiéndolos en aras de los intereses de la incipiente clase burguesa liberal. En algunos casos se fueron estableciendo regímenes de democracia formal donde los ciudadanos pudieron lograr algunas mejoras en sus condiciones de vida. En la mayoría de Estados se instruyeron regímenes dictatoriales y colonialismos larvados sumamente represivos con la población. Pero en todos subyacía el mismo trasfondo economicista que ponía al Dinero como valor y fundamento de la existencia.
Con el tiempo, se le atribuyó al Estado la extraña capacidad de formar nacionalidades y de ser él mismo la nación. De este modo se asoció Estado con Nación. Y este error de apreciación generó no pocos problemas al pensarse, ingenuamente, que una Nación sin Estado no podía subsistir o que, para ser soberana, una Nación debía constituirse un Estado propio.
Las naciones o pueblos existen desde milenios y están en constante evolución, son dinámicas. Los Estados son estáticos y, no necesariamente coinciden territorialmente con las naciones. Es el caso del Estado español donde conviven múltiples naciones. La mayoría de naciones no tienen estado propio.
El Estado nacional, como instrumento concentrador de la violencia, tiene los días contados. Por arriba, por la presión ejercida por el Paraestado al servicio del capital financiero internacional y, por abajo, por la proliferación de localismos que reclaman su propia independencia cada vez a menor escala.
Pero también desde la base social crece la conciencia de la falsedad de las democracias formales y se reclama la desarticulación del Estado mientras aumenta el hastío de la violencia y se aboga por una metodología no violenta activa.
Para los humanistas el debate en torno al tema del Estado como forma de organización política capaz de satisfacer las necesidades del ser humano está agotado. Por el contrario entrevemos el nacimiento de una nueva sensibilidad, de una nueva escala de valores que se manifiesta en el mundo como proyecto humanizador y que puede dar lugar a una nueva forma de organización social a la altura del ser humano de hoy.
El futuro modelo organizativo se regirá por un sistema de Democracia Real. En el Documento Humanista (publicado en 1993) se establecen algunos de sus principios políticos[3], entre los cuales, destacamos: la independencia real de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; la verdadera práctica de la Representatividad en forma de consulta popular, plebiscito y elección directa de candidatos; la implementación de la Democracia directa; la garantía de representatividad para las minorías; y el impulso de una organización federativa en la que el poder político real vuelva a manos de las entidades histórico culturales oprimidas, en la actualidad, por la compulsión del estado centralista en manos del gran capital.
Aquello que autogeste y supervise solidariamente el pueblo, sin el paternalismo de una facción, será la única garantía de que el grotesco Estado actual no sea reemplazado por el poder sin freno de los mismos intereses que le dieron origen y que luchan hoy por imponer su prescindencia.
Y un pueblo que esté en situación de aumentar su poder real (no intermediado por el Estado o por el poder de minorías) estará en la mejor condición para proyectarse hacia el futuro como vanguardia de la nación humana universal.[4]
Sobre la base de lo expuesto anteriormente expresamos:
Que el nuevo modelo organizativo se asentará sobre el principio fundamental que pone al ser humano como valor y preocupación central.
Que los nuevos modos de proceder se sustentarán sobre una ética de lo social y una inteligencia colectiva que buscará el bienestar de todos por encima del provecho individualista y competitivo.
Que la unidad mínima de participación ciudadana será el vecindario, municipio o conjunto de personas que compartan intereses comunes respecto a temas de salud, educación y calidad de vida dentro de la comunidad que habitan.
Que estas comunidades se agruparán en torno a las distintas entidades histórico culturales que tendrán carácter cohesor y representativo pero no potestad decisoria sobre el conjunto de los ciudadanos.
Normalmente se observan los procesos humanos desde la perspectiva de la propia vida y entonces se impone una visión fatalista de la realidad. Los sistemas sociales evolucionan a un ritmo más lento. Requieren varias generaciones para su establecimiento y desarrollo. Un mirada más amplia (que la de la propia vida) nos invita al optimismo respecto al futuro modelo social pues nos permite rastrear una nueva sensibilidad que comenzó a expresarse hace ya varias décadas y que, hoy, va ganando terreno en la medida que el sistema actual cae estrepitosamente. Una vez más se cumplirá esa Ley Universal de Superación de lo Viejo por lo Nuevo: La Revolución Total.
[1] Mario Luis Rodríguez Cobos (1938-2010) mundialmente conocido como Silo, fue un filósofo, pensador y escritor argentino fundador de la corriente de pensamiento conocida como Humanismo Universalista.
[2] Humanizar la Tierra , Silo, Cap. XI. El Estado, El Paisaje Humano, Ed. Leviatán, 2011
[3] Documento Humanista, Cap. II La Democracia Formal y la Democracia Real
[4] Silo, op, cit.
Ya, en los primeros homínidos, hace varios millones de años, encontramos distintos tipos de relaciones de intercambio entre los individuos. La organización social no es una exclusividad del hombre. Se puede observar en otras especies.
Pero el ser humano, además de ser social, es un ser histórico. Tener historia significa que, cuando uno nace, se encuentra con un mundo constituido por instituciones, objetos, valores, costumbres, transmitidos a lo largo de generaciones. Ese “paisaje humano”, que forma parte de uno al nacer, no es algo terminado sino que, por el contrario, está en constante evolución merced a la propia intencionalidad humana.
Historia es cambio ¿Pero que es lo que motiva el cambio? No diremos que el motor de la historia es Dios, la Voluntad, el Espíritu o el Modo de Producción. Afirmaremos, con mayor humildad, que lo que moviliza la intención humana es alejarse de lo que le produce dolor o contrariedad y aproximarse a lo que le produce placer o reconforta.
Pero la historia también es proyección. La previsión de mi posible contrariedad futura condiciona mi acción presente y la lectura que hago de mi pasado. Respecto a los conjuntos humanos no es sólo por el hecho de tener una misma historia que se configuran los pueblos sino, sobre todo, por el futuro común al cual se aspira, por el proyecto conjunto que se comparte.
En palabras del pensador argentino Silo[1], lo que define a una nación es el reconocimiento mutuo que establecen entre sí las personas que se identifican con similares valores y que aspiran a un futuro común y ello no tiene que ver ni con la raza, ni con la lengua, ni con la historia (…) Una nación puede formarse hoy, puede crecer hacia el futuro o fracasar mañana y puede también incorporar a otros conjuntos a su proyecto.[2]
El Estado-nacional fue una forma de organización social creada hace apenas 300 años que sirvió para trasladar el poder absolutista de las monarquías feudales a un nuevo monopolio administrativo acorde al sistema económico consolidado tras la Revolución industrial. El Estado intervenía en nombre de los ciudadanos sometiéndolos en aras de los intereses de la incipiente clase burguesa liberal. En algunos casos se fueron estableciendo regímenes de democracia formal donde los ciudadanos pudieron lograr algunas mejoras en sus condiciones de vida. En la mayoría de Estados se instruyeron regímenes dictatoriales y colonialismos larvados sumamente represivos con la población. Pero en todos subyacía el mismo trasfondo economicista que ponía al Dinero como valor y fundamento de la existencia.
Con el tiempo, se le atribuyó al Estado la extraña capacidad de formar nacionalidades y de ser él mismo la nación. De este modo se asoció Estado con Nación. Y este error de apreciación generó no pocos problemas al pensarse, ingenuamente, que una Nación sin Estado no podía subsistir o que, para ser soberana, una Nación debía constituirse un Estado propio.
Las naciones o pueblos existen desde milenios y están en constante evolución, son dinámicas. Los Estados son estáticos y, no necesariamente coinciden territorialmente con las naciones. Es el caso del Estado español donde conviven múltiples naciones. La mayoría de naciones no tienen estado propio.
El Estado nacional, como instrumento concentrador de la violencia, tiene los días contados. Por arriba, por la presión ejercida por el Paraestado al servicio del capital financiero internacional y, por abajo, por la proliferación de localismos que reclaman su propia independencia cada vez a menor escala.
Pero también desde la base social crece la conciencia de la falsedad de las democracias formales y se reclama la desarticulación del Estado mientras aumenta el hastío de la violencia y se aboga por una metodología no violenta activa.
Para los humanistas el debate en torno al tema del Estado como forma de organización política capaz de satisfacer las necesidades del ser humano está agotado. Por el contrario entrevemos el nacimiento de una nueva sensibilidad, de una nueva escala de valores que se manifiesta en el mundo como proyecto humanizador y que puede dar lugar a una nueva forma de organización social a la altura del ser humano de hoy.
El futuro modelo organizativo se regirá por un sistema de Democracia Real. En el Documento Humanista (publicado en 1993) se establecen algunos de sus principios políticos[3], entre los cuales, destacamos: la independencia real de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; la verdadera práctica de la Representatividad en forma de consulta popular, plebiscito y elección directa de candidatos; la implementación de la Democracia directa; la garantía de representatividad para las minorías; y el impulso de una organización federativa en la que el poder político real vuelva a manos de las entidades histórico culturales oprimidas, en la actualidad, por la compulsión del estado centralista en manos del gran capital.
Aquello que autogeste y supervise solidariamente el pueblo, sin el paternalismo de una facción, será la única garantía de que el grotesco Estado actual no sea reemplazado por el poder sin freno de los mismos intereses que le dieron origen y que luchan hoy por imponer su prescindencia.
Y un pueblo que esté en situación de aumentar su poder real (no intermediado por el Estado o por el poder de minorías) estará en la mejor condición para proyectarse hacia el futuro como vanguardia de la nación humana universal.[4]
Sobre la base de lo expuesto anteriormente expresamos:
Que el nuevo modelo organizativo se asentará sobre el principio fundamental que pone al ser humano como valor y preocupación central.
Que los nuevos modos de proceder se sustentarán sobre una ética de lo social y una inteligencia colectiva que buscará el bienestar de todos por encima del provecho individualista y competitivo.
Que la unidad mínima de participación ciudadana será el vecindario, municipio o conjunto de personas que compartan intereses comunes respecto a temas de salud, educación y calidad de vida dentro de la comunidad que habitan.
Que estas comunidades se agruparán en torno a las distintas entidades histórico culturales que tendrán carácter cohesor y representativo pero no potestad decisoria sobre el conjunto de los ciudadanos.
Normalmente se observan los procesos humanos desde la perspectiva de la propia vida y entonces se impone una visión fatalista de la realidad. Los sistemas sociales evolucionan a un ritmo más lento. Requieren varias generaciones para su establecimiento y desarrollo. Un mirada más amplia (que la de la propia vida) nos invita al optimismo respecto al futuro modelo social pues nos permite rastrear una nueva sensibilidad que comenzó a expresarse hace ya varias décadas y que, hoy, va ganando terreno en la medida que el sistema actual cae estrepitosamente. Una vez más se cumplirá esa Ley Universal de Superación de lo Viejo por lo Nuevo: La Revolución Total.
[1] Mario Luis Rodríguez Cobos (1938-2010) mundialmente conocido como Silo, fue un filósofo, pensador y escritor argentino fundador de la corriente de pensamiento conocida como Humanismo Universalista.
[2] Humanizar la Tierra , Silo, Cap. XI. El Estado, El Paisaje Humano, Ed. Leviatán, 2011
[3] Documento Humanista, Cap. II La Democracia Formal y la Democracia Real
[4] Silo, op, cit.
Etiquetas:
Artículos
viernes, 8 de febrero de 2013
Rajoy y su Gobierno deben dimitir y convocar elecciones generales
La información que circula en todos los medios de
comunicación sobre la presunta financiación ilegal del PP, la evasión de
impuestos o el reparto de sobresueldos ha generado un gran malestar social. Se
ha generalizado la sospecha entre la población, y también entre jueces y
fiscales de la existencia de una trama que sin entrar a valorar si es legal o
no, es completamente vergonzosa.
La connivencia entre empresas que dan “donativos” o bancos que perdonan préstamos concedidos en campañas electorales, y partidos políticos, en este caso el PP ha saltado a la opinión pública como una “bomba” que produce indignación y rechazo en la mayoría de la población. La pregunta obvia es ¿todo ello a cambio de nada?.
Las sospechas apuntan directamente a ministros, dirigentes del partido y al propio presidente del gobierno. Este Gobierno ha perdido toda legitimidad y debe dimitir y convocar elecciones generales. No solo por estos últimos sucesos, también por el incumplimiento reiterado de las promesas que le llevaron al poder.
Ante esta situación El Partido Humanista pide a los jueces que se apliquen las leyes a aquellos que se demuestre que han cometido delitos y que acabe la injusta situación de que los poderosos se escapen de la ley porque no se les investiga adecuadamente mientras que muchas personas son castigadas con dureza por delitos menores.
Pero además, los humanistas queremos hacer dos reflexiones sobre estos hechos:
La primera se refiere a los intereses que mueven esta crisis. Porque,… si estos datos ya eran conocidos o sospechados desde hace tiempo, ¿qué ha sucedido para que justo en este momento se hagan públicos? Resulta significativa la similitud con otros países europeos, como Italia o Grecia, donde los poderes financieros han preparado el camino para gobernar directamente, sin intermediarios y sin democracias representativas que les hagan de pantalla. Estamos asistiendo al tiempo del Paraestado, de la dictadura de los tecnócratas, de gobiernos que ya no tienen que responder ante las urnas.
Ésta nos parece que es una de las claves de lo que está pasando, una descarnada lucha por el poder de la derecha contra la derecha ultraliberal.
La segunda se refiere a la enorme complicidad social. Es posible que algunos se hayan sorprendido de estos hechos, pero sin duda muchos lo sabían (lo aprobaran o no) y otros miraban para otro lado. Porque también en otros niveles y a otras escalas, la ideología del pragmatismo (todo vale por dinero) y de la doble moral (digo que hay que hacer una cosa y yo hago otra distinta) se ha instalado en estos últimos años. Es habitual escuchar argumentos del tipo: “si estos lo hacen, ¿por que no lo voy a hacer yo?”, o incluso “¡el que no lo haga es tonto!”. Produce malestar ver el grotesco espectáculo de los políticos. Pero buscar simplemente un culpable que pague los platos rotos, no será realmente un avance social.
En estos tiempos de desorientación y falta de referencias, los humanistas proponemos dos valores o aspiraciones por las que orientar la acción personal: la coherencia que consiste en unir lo que se piensa, se siente y se hace, logrando con ello un sentimiento de confianza en uno mismo; y la solidaridad, que se expresa en el principio “trata a los demás como quieres que te traten”, que nos hace confiables ante otros.
¿A que solidaridad y a que cohesión se puede aspirar cuando impera el individualismo más cínico y todo se subordina al interés del dinero?
Suscribimos las palabras de Silo en Punta de Vacas a este respecto:
En el orden interno de las naciones se debería trabajar por hacer funcionar la ley y la justicia por imperfectas que sean, antes que endurecer leyes y disposiciones represivas que caerán en las mismas manos de los que entorpecen la ley y la justicia.
En el orden doméstico la gente debería cumplir lo que predica saliendo de su retórica hipócrita que envenena a las nuevas generaciones.
En el orden personal cada uno debería esforzarse por lograr que coincidiera lo que se piensa con lo que se siente y lo que se hace, modelando una vida coherente y escapando a la contradicción que genera violencia.
Quizás en este momento se hacen evidentes estas cuestiones, que antes pocos querían ver. Es señal del fin de un ciclo. Si hoy mayoritariamente sentimos que nos ahoga el sistema, como si fuera un traje que nos aprieta por todos lados, es porque hemos crecido y ya no nos vale. ¡Mas vale que busquemos uno nuevo!
La connivencia entre empresas que dan “donativos” o bancos que perdonan préstamos concedidos en campañas electorales, y partidos políticos, en este caso el PP ha saltado a la opinión pública como una “bomba” que produce indignación y rechazo en la mayoría de la población. La pregunta obvia es ¿todo ello a cambio de nada?.
Las sospechas apuntan directamente a ministros, dirigentes del partido y al propio presidente del gobierno. Este Gobierno ha perdido toda legitimidad y debe dimitir y convocar elecciones generales. No solo por estos últimos sucesos, también por el incumplimiento reiterado de las promesas que le llevaron al poder.
Ante esta situación El Partido Humanista pide a los jueces que se apliquen las leyes a aquellos que se demuestre que han cometido delitos y que acabe la injusta situación de que los poderosos se escapen de la ley porque no se les investiga adecuadamente mientras que muchas personas son castigadas con dureza por delitos menores.
Pero además, los humanistas queremos hacer dos reflexiones sobre estos hechos:
La primera se refiere a los intereses que mueven esta crisis. Porque,… si estos datos ya eran conocidos o sospechados desde hace tiempo, ¿qué ha sucedido para que justo en este momento se hagan públicos? Resulta significativa la similitud con otros países europeos, como Italia o Grecia, donde los poderes financieros han preparado el camino para gobernar directamente, sin intermediarios y sin democracias representativas que les hagan de pantalla. Estamos asistiendo al tiempo del Paraestado, de la dictadura de los tecnócratas, de gobiernos que ya no tienen que responder ante las urnas.
Ésta nos parece que es una de las claves de lo que está pasando, una descarnada lucha por el poder de la derecha contra la derecha ultraliberal.
La segunda se refiere a la enorme complicidad social. Es posible que algunos se hayan sorprendido de estos hechos, pero sin duda muchos lo sabían (lo aprobaran o no) y otros miraban para otro lado. Porque también en otros niveles y a otras escalas, la ideología del pragmatismo (todo vale por dinero) y de la doble moral (digo que hay que hacer una cosa y yo hago otra distinta) se ha instalado en estos últimos años. Es habitual escuchar argumentos del tipo: “si estos lo hacen, ¿por que no lo voy a hacer yo?”, o incluso “¡el que no lo haga es tonto!”. Produce malestar ver el grotesco espectáculo de los políticos. Pero buscar simplemente un culpable que pague los platos rotos, no será realmente un avance social.
En estos tiempos de desorientación y falta de referencias, los humanistas proponemos dos valores o aspiraciones por las que orientar la acción personal: la coherencia que consiste en unir lo que se piensa, se siente y se hace, logrando con ello un sentimiento de confianza en uno mismo; y la solidaridad, que se expresa en el principio “trata a los demás como quieres que te traten”, que nos hace confiables ante otros.
¿A que solidaridad y a que cohesión se puede aspirar cuando impera el individualismo más cínico y todo se subordina al interés del dinero?
Suscribimos las palabras de Silo en Punta de Vacas a este respecto:
En el orden interno de las naciones se debería trabajar por hacer funcionar la ley y la justicia por imperfectas que sean, antes que endurecer leyes y disposiciones represivas que caerán en las mismas manos de los que entorpecen la ley y la justicia.
En el orden doméstico la gente debería cumplir lo que predica saliendo de su retórica hipócrita que envenena a las nuevas generaciones.
En el orden personal cada uno debería esforzarse por lograr que coincidiera lo que se piensa con lo que se siente y lo que se hace, modelando una vida coherente y escapando a la contradicción que genera violencia.
Quizás en este momento se hacen evidentes estas cuestiones, que antes pocos querían ver. Es señal del fin de un ciclo. Si hoy mayoritariamente sentimos que nos ahoga el sistema, como si fuera un traje que nos aprieta por todos lados, es porque hemos crecido y ya no nos vale. ¡Mas vale que busquemos uno nuevo!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


